El cierre de las campañas de recaudación de impuestos impulsa el envío de phishing.
Los cibercriminales han decidido hacer suyo aquel eslogan que decía “Hacienda somos todos” y se han sumado al carro de las peticiones fiscales.
Con un par de datos personales de los contribuyentes, los delincuentes del ciberespacio crean falsos mails de las agencias tributarias de los diferentes países para reclamar pagos que no existen o datos de cuentas corrientes.
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