El sistema operativo y todo el software que nos viene preinstalados en los equipos también son un bien de consumo y como tal está amparado por la ley de garantías del 2003, que nos da un plazo de dos años para los bienes nuevos.
Hasta ahora ninguna empresa se ha hecho responsable de éste tipo de fallos y todo lo que fuera soporte del software que nos vendía era un extra que había que pagar aparte. En principio la ley de garantías entiende que un fallo dentro de los seis primeros meses es imputable al fabricante y el cliente elige si quiere que le reparen o cambien el producto. A partir de aquí y hasta los 2 años de vida del producto es el cliente el que tiene que demostrar que ese fallo no ha sido imputable a un mal uso. Igualmente es el vendedor el que tiene que ofrecer la garantía.
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